martes, 23 de noviembre de 2010


El Charles Bronson Chileno (o idénticamente igual)

Director: Carlos Flores

Año: 1976-1984

Hablada en español

El comienzo de este documental es bastante atípico, se hace de un testimonio de un chico que cuenta sobre una escena de una película del verdadero Charles Bronson, donde es el último héroe de acción y el más temido por los forajidos. La inclusión de este chico tiene que ver con el contrato de realidad que nos hace el director, que nos muestra que el sueño del Bronson chileno debería andar por esos cánones.

Hay distintos tipos de cámaras dentro del filme, la mayoría son de tipo entrevista, pero no la típica cámara de talk show sino que más bien una cámara que sigue al personaje, lo interroga y nos muestra un poco más de lo que realmente quiere mostrarnos, incluso, en alguna parte, se nos conmina a ver parte de la filmación de la película que protagonizaría el imitador, gracias a la ayuda del mismo director del documental.

La luz y la calidad de la cámara están acorde a la época y los limitados recursos con que contaba la producción, pues aparte de ser muy caros los equipos, se perdía en algunos momentos la nitidez, incluso, en el filme al final, se notan algunos cuadros bastante oscuros y otros muy quemados, en esos años era previsible por lo anteriormente dispuesto, pero igual hacen un esfuerzo enorme para traernos este testimonio gráfico de lo que eran esos años, en plena dictadura, cualquier cosa que viniera desde fuera los sacaba del ensimismamiento contractual.

El sonido es uno de los puntos bajos, ya que hay algunas partes que simplemente no se escuchan, fallas también dadas por la implementación técnica del proyecto en esos años y a la poca sapiencia de los técnicos al tomar el sonido en el directo, incluso, al hacer el montaje de la película “bonus” se nota como incrustaron las voces de los protagonistas. Hay mucha voz en off, la que nos sitúa en el contexto y nos cuenta lo que Fenelón no cuenta en cámara.

Hay recreaciones muy chistosas, dignas de una película del verdadero Charles, pues, él, Fenelón, queda como héroe y salva la honra de su mujer, con su aspecto atlético y su pasado boxeril

La música está muy acorde con el relato y el contexto de época en que nos sitúa el filme, los setenta, época más bien hippie, dentro de lo posible con la dictadura y esa tensión entre la música desgarradora y las poses del protagonista, haciendo una campaña publicitaria no se condicen, pero igual hacen el juego que el productor quiere, llevar a un lugar del alma de Fenelón que no nos ha sido mostrado aún, pero lo será.

El montaje trata de seguir una línea de tiempo bastante marcada, claro que con tantos años de filmación si no existe una clara línea de continuidad se podría perder el hilo, pero no, lo logran básicamente con un relato de ese corte, directo, sin mayores alegorías técnicas, pero de una sobriedad característica del maestro Chaskel y que si bien, no hay certeza de que él lo haya realizado, está altamente influido por su escuela. Además hay que decir que el montar tantas horas y años de grabación debe haber sido un trabajo titánico, pero por eso se aprecia la prolijidad de este proceso, no dejando nada al azar y haciendo que este montaje se haga invisible, pero nos guie por el desarrollo del filme

Las entrevistas son buenas, pero carecen del elemento sonoro óptimo para entender al personaje, se pierden buenas cuñas y buenas partes de la historia por la falla del sonido de la entrevista, cosa que se podría haber subsanado con algo así cómo un over playback pero quedaba de mal gusto estéticamente hablando.

Los aspectos artísticos del producto audiovisual están bastante bien logrados, el punto de vista del autor se ve reflejado en el protagonista, pues con él trata de hacer salir de la realidad de la dictadura con la ingenuidad del Bronson chileno y la alegría que pone en sus películas y en su parecido, del que saca dividendos como loco, pues sabe que es su última oportunidad, luego de tanto peregrinar, llega a su lugar en el mundo

La historia es redondita, además de algunos episodios casi hilarantes cómo el viaje en tren, no se proyecta más allá de la ensoñación de este imitador chileno que llega a ser reconocido por el propio Charles Bronson, además de trabajar en un filme en el extranjero. Pero planito el documental, tiene sus giros dramáticos en la historia misma, pero no sale desde el personaje, por tanto el punto de vista podría quedar un poco flojo en ese sentido.

El tratamiento del personaje es óptimo, se trata de entrar más allá del imitador, llega a su familia, le saca testimonio a la gente en la calle y lo acompaña en su sueño quijotesco de hacer una película, que quizás solo tuvo repercusión en el círculo íntimo del actor y en los que tuvimos la oportunidad de ver este documental, pero más allá, como tratar de sacar la sicología del personaje en si o sus motivaciones profundas de su cambio a imitación, se pierden en la planicie del documental

El guión está, al igual que la historia, inmerso en una planicie que llegaría a aburrir si el personaje no fuera carismático y sacara la pega a como de lugar, siempre creyéndose el cuento de su personaje, incluso con su familia se le veía esa pose de estrella de medio pelo, pero estrella al fin en su tour por providencia.

La documentación e investigación se hace patente al escuchar al protagonista, no hay mayor apoyo visual sobre que fue de él, que hacía antes de ser “famoso” y ni siquiera muestra un footage de su participación en Sabado Gigantes, lo que me pareció un poco desprolijo de parte de los realizadores, cosa que, quizás por lo difícil de lidiar con la estación católica o con el dueño de los derechos de imagen del espacio televisivo, es entendible, pero al menos subterfugiamente podrían haber mostrado algo, no se dio y se echó de menos.

Estilo Documental

Este documental estaría enmarcado en una mirada expositiva donde muestra todo, sin mayores tapujos al espectador y con un concepto ya armado, saque sus propias conclusiones. Se vale de voces en off para dar la sensación de tener un ente omnisciente que le cuente lo que no dice el personaje o lo que los realizadores no pudieron o no quisieron mostrar (como en el caso del premio de SG que solo lo cuenta la voz en off)

En este tipo de documentales las imágenes sirve para ilustrar lo que eso era el personaje, además de dar el contexto y hábitat del mismo, por donde se mueve y hacia donde va.

Más que particularizar al personaje, lo trata de poner junto a la media de la población, cómo un caso extremo pero que siguió haciendo sus cosas y que además tiene sueños como su película, que gracias al equipo de este filme, puede hacer realidad, ya que le prestan toda la ayuda posible para que esto sea un hecho.

Eso si, el realizador prescinde de realizar comentarios sobre el personaje, para no caer en descalificaciones o tratar como meras quimeras las aspiraciones del “actor”, y bien lo ayuda a tratar de realizar su proyecto, a el también le servía como bagaje artístico y a sus amigos que apoyaron, para tener relevancia en sus áreas.

El espectador solo espera que todo termine, bien o mal, pero el hilo conductor nos e corta en ningún momento y les lanza información todo el rato, para no perder la atención del respetable.

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