Si no fuera porque el tema de este documental es bastante peliagudo, le podrían haber dado el premio al mejor documental de humor a Michael Moore, pues su humor punzante y ácido le da el marco perfecto a esta película para que no sea una lata ni menos una serie de tragedias proyectadas en la pantalla.
Además de esta apreciación, el tratamiento de la búsqueda del cabecilla de la General Motors no puede ser mejor retratado, además que en esos tiempos, el realizador no era ni medianamente conocido, por lo que podía pasear por cualquier lado, excepto en el edificio de la compañía automotriz de donde lo sacaron varias veces junto a su equipo, pero solo por llevar una cámara.
El Valor de una cámara
Tal como dice el subtítulo, el que en un determinado minuto exista una cámara, es muy importante y relevante, es más, en uno de los casos en que expulsan a una de las familias de Flint, Michigan de su casa, el que se encuentre la cámara de Moore, es ya bastante para que se termine con el desalojo, en primera instancia, luego, el comisario ya estuvo familiarizado con ella y sabía de que se trataba y no le daba miedo.
Por otro lado, en el edificio de GM en Detroit, también le temen a las cámaras, pero quizás es por la contingencia y porque no quieren que la gente sepa sus “secretos” o sus malas prácticas, y es el temor ya protocolizado en toda la sociedad que teme a las cámaras.
El dato técnico del documental es que tiene mucha pobreza técnica, al ser una de las primeras realizaciones del director, el hace casi todo, le falta andar con la cámara al hombro y tomar el mismo las imágenes que plasmará en el film.
Pero no es así, de hecho posee un grupo técnico que empieza a dar sus primeros pasos al igual que él, pero la tiene bien clara, sabe exactamente lo que quiere lograr con cada una de las imágenes que proyecta. Pero no es todo tan fácil, para nada, pero él lo hace ver sencillo, es tan simple para él que se ve sencillo, no lo es, pero tiene el don y eso nadie lo niega, de hecho, desde ese film que ha cosechado una gran cantidad de premios.
La historia en si es bastante sobrecogedora, con muchos flashbacks nos hace entrar en sus recuerdos, de su ciudad natal, de sus primeros logros periodísticos al mando de un diario local, su paso por la prensa grande de San francisco, los datos freaks sobre la cultura pop americana, donde en todo momento hace referencias de ella, con ídolos de su niñez cómo Pat Boone, el club de los recién casados y otros, todo esto apoyado con imágenes de archivo que hacen más creíble y divertida la inclusión de estos.
En todo caso, el uso de imágenes de archivo es importantísimo, de verdad, pues da todo el contexto de la situación, es decir, de una tierra fértil, llena de empleos, con sindicatos cada vez más empoderados, pasa a ser casi un pueblo fantasma, donde la delincuencia y la pobreza se instala en el paisaje urbano.
Lo otro es bastante surrealista, donde los ricos de la ciudad viven prácticamente en otro planeta, dando consejos a la gente que sobrelleve la crisis buscando otras maneras de subsistir, como a ellos no les pasa nada…
El documental cumple con creces su objetivo, entretiene informa y dan ganas de introducirse más en la historia de esa ciudad y de los movimientos sindicales y empresariales, donde cada vez más prefieren los servicios externos, pero esto es burdo, cambian la fábrica a México, donde los naturales de allá, cobran un tercio de los americanos y no tienen sindicatos, así no se puede señores
Roger and Me
Año: 1989
duración 91 minutos
País: EE.UU
Director: Michael Moore
Guión: Michael Moore
Género: documental
Productora: Warner Bros
Premios: del público, Festival de Toronto (1989)
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